dilluns, 20 d’abril del 2020


Capitulo veintinueve de:
Un pensionista autocaravanista confinado en casa.
Séptima parte del viaje por Italia, Julio de 2019.

Ayer salimos de Venecia dirección a los Alpes pero antes haríamos muchas visitas en diferentes ciudades y pueblos en su recorrido, decir que en esta latitud de Italia la noche ya parecía que el calor había aflojado un poco, al menos por la noche se descansaba un poco mejor.

Esta ruta hacia milano ya la habíamos hecho otra vez pero al revés cuando  recorrimos los diferentes lagos de Italia que después saltemos al País vecino Austria, pero esta es otra historia para otro día. Así que la primera visita después de Venecia fue Verona.

En Verona hicimos lo de siempre, ya llevábamos las coordenadas para el área que son: N 45.43449, E 10.97783 de pago 10€ al día con los servicios de aguas, pero siempre damos un paseo y así miramos donde está el centro por ahorrarnos un poco de andar, pero después de descubrir la zona peatonal terminemos por hacer caso al tomtom e ir al área para AC, que tampoco estaba muy lejos.

Una vez controlada la situación y poniéndonos las bambas para andar nos dirigimos hacia el meollo. Entremos por  un portalón grande llamado “Porta Nova” solo entrar nos sorprendió muy gratamente lo que vimos, parecía que estábamos en Roma. Solo al entrar divisemos un gran teatro romano como el Coliseum, solo que con unas dimensiones más reducidas, preciosa bienvenida.

En Verona tenemos un sitio importante que no podemos dejar de visitar que es la casa de Julieta, el famoso encuentro de Romeo con Julieta en el balcón donde le declaro su amor eterno. Sin duda no tengo que decir las colas inmensas que encontremos fuera en la calle incluso antes de entrar en el interior del patio donde se encuentra el famoso balcón.

En las paredes del portal de entrada se pueden leer diferentes escritos con promesas de amor que se hacen las parejas, es como los candados de los puentes de los ríos que existen en muchas ciudades, pero con escritos.

Fotos y más fotos, de este lugar y de toda Verona tiene muchas plazas que pueden llenarte de curiosidad, pero con una nieta adolescente le interesa más las tiendas de moda que no los edificios culturales, así que nos dirigimos más a las zonas comerciales que no a los museos, aun que la tarde de tiendas que predecimos se nos estropeo bastante por un fuerte chaparrón de agua, esto vino muy bien para que refrescara bastante, es que el calor a mi me puede.

Tengo que confesar que todas las ciudades donde tienen un rio, para mi tienen un valor añadido que las hacen muy especiales y Verona tiene un rio muy importante el Rio Adige, que serpentea por toda la ciudad como una gran serpiente, diversos puentes para comunicarse con el otro lado, como el puente de Piedra, puente Garibaldi, puente de la Victoria y el “Ponte di Castelvechio” este último es una de tantas obras de arte del románico, espectacular.    

Después de pasar la noche de llegada y todo el día después dimos por terminada la visita a Verona, para seguir dirección al Valle de Aosta, pero antes pasaríamos por otros lugares muy interesantes como Bérgamo, y como guinda del pastel de Italia la preciosa ciudad de Milán. Pero esto será otro día, otro capítulo y otra historia.
Jorge Coch 20-04-2020.














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